¿Cómo definirías el cuerpo
después de la charla del día anterior?
Con esta pregunta empezaron a dialogar entre ellos los 60
participantes al curso. Las respuestas se fueron enunciando en voz alta.
El conferenciante, Serafín Béjar, quiso partir de la
metáfora del rostro, en la que no entra ni la manipulación ni el efecto del
poder. El rostro = secreto y va hacia la interioridad. Exterioridad e
interioridad no son dos realidades yuxtapuestas.
Vamos a ver lo que pensaban del cuerpo los cristianos de
los siglos I y II, a través de los escritos de los Padres de la Iglesia. (En otro momento introduciremos los textos)
Lo tratan a partir de la temática de la creación del hombre.
Gn 1,26-27 y Gn 2,7
Comentan el “hagamos”. Se preguntan ¿a quién le dice Dios
esto…? Y ellos dan una respuesta: “a sus dos manos: su Hijo y el Espíritu”
Eusebio de Cesarea. Las manos hacen relación a la
creación. Dios crea al hombre con sus dos manos. Es una imagen del hombre ya
transida por la fe, por Dios trinidad. Manos es en sentido simbólico.
Cuando se habla de manos se afirma que Él ha hecho todo lo que existe.
Mano (en singular) alude a algún elemento de la
creación (Is 45) para hacerte a ti necesitó
las dos manos. Con ello quería decir la dignidad del hombre, (para el cielo una
sola mano) El ser humano lo más digno de lo creado por Dios.
Coge el barro y lo modela: hombre y mujer… fijándose en un modelo que es su
Hijo, el Cristo que un día se va a encarnar.
Junto a las manos del conferenciante que hacen el gesto de
modelar, viene el ejemplo que aclara: Es como cuando cojo una partitura me
imagino lo que será la sinfonía, pero nada como oírla en vivo y en directo.

En Cristo veremos al hombre plenamente realizado, a lo que estamos llamados. Gn
2,7
Lo que modela es a imagen y
semejanza de su Hijo… el modelo.
Tertuliano “a imagen de Cristo, modelo para crearnos
a nosotros”
¿Consecuencia para estos autores?… lo que ha creado ha sido
el cuerpo. En el cristianismo
antiguo es venerado como lo más venerado. Dirán que nadie se meta con la
dignidad del cuerpo. Y sigue el autor: Todo ha sido creado de cosas buenas. La
maravillosa sustancia de la carne… que Dios modeló del barro. Creado a imagen y
semejanza de Dios.
Escuela de Antioquia. Para estos autores el cuerpo no
sólo no es negativo, sino que es hecho a imagen de Dios.
Cirilo de Jerusalén: “creó al hombre y a la mujer, y
ninguna parte del cuerpo fue creada abominable”
¿Entonces qué sucede
después en el cristianismo?
Dando un salto al s XX lee un texto de J. B Metz, autor
contemporáneo, que dice “la carne es el quicio de la salvación. Dios está en la
carne y si los caminos de Dios acaban en la carne, los caminos de la carne
acaban en Dios” “Dios mirará a este mundo con el rostro de su hijo que se ha
hecho cuerpo humano” Uno de nosotros
está en la Trinidad. No hay lugar a dualismos. Solo existe un hombre, todo
alma y todo cuerpo.
(A veces decimos “me han roto el alma”, “me duele el alma”
el cuerpo es el alma que sale hacia fuera, el cuerpo saliendo a la historia. Y
el cuerpo es el alma arraigando hacia dentro)
El cuerpo transparenta el alma que yo soy. Somos una única
realidad.
Pero entre este texto (s. XX) y los de los s. I y II el
cristianismo sufrió el impacto del platonismo.
Platón se impone por la Escuela de Alejandría
Algunos autores creen que los dos relatos del Génesis dan
dos interpretaciones de la creación del hombre:
El hombre interior Gn 1, 26
El hombre exterior Gn 2, 7
Orígenes dirá, la parte exterior no tiene la imagen
de Dios… sólo la tiene el hombre interior porque Dios no tiene cuerpo.
La escuela de Alejandría se impone a toda
la tradición cristiana posterior… para ellos sólo el alma es imagen de
Dios. Es el neoplatonismo. Platón es totalmente dualista. Mundo de las ideas /
mundo material, y el hombre se tiene que deshacer del cuerpo.
San Pablo dice “resucitará el cuerpo espiritual”
Y el profesor dice “el cuerpo es posibilidad y límite”…
está sujeto a dos condicionamientos, el tiempo y el espacio, y cuando al cuerpo
se le quite el límite, el cuerpo se expandirá. Como la semilla > al árbol.
La semilla liberada de los límites, y es que es más que la
semilla.
¡Imagen de la
resurrección!
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