jueves, 20 de abril de 2023
Dios nos invita a la felicidad, por Serafín Béjar Bacas. Doctor en Teología fundamental.
domingo, 16 de abril de 2023
Pascua en Galilea
¡Feliz Pascua de Resurrección! desde el Centro Cultural Dari.
He tenido la gran suerte de poder vivir la Semana Santa en Tierra Santa.
Ha sido una experiencia única, como leer y vivir todo el Evangelio en unos días,
desde el nacimiento hasta la muerte y resurrección de Jesús, en un recorrido por
lugares en los que estuvo, enseñó, curó, oró, descansó, sufrió y amó…la
basílica de la Visitación, Nazaret, Belén, Tabga, el monte Tabor, el lago Tiberíades
o mar de Galilea, Jerusalén, Santo Sepulcro, Cenáculo, la vía Dolorosa…a través de las visitas, tiempos de reflexión,
oración y celebración, nos hemos acercado al Jesús histórico y espiritual. Dios y hombre.
Hoy desde esta realidad, en el tiempo pascual, resuena con
fuerza “Ha resucitado de entre los muertos e irá delante de vosotros a Galilea;
allí le veréis” Mt 28,10. La elección de la Galilea por Jesús resucitado como
lugar de los encuentros con los discípulos es muy significativo. Se abre a la
universalidad de la Buena Noticia ”De todas las naciones haced discípulos” Mt
28, 19, “Proclamad el Evangelio a toda la creación” Mc 16,15. Esta es la misión
que el Resucitado da a sus discípulos, y hoy también sale al
encuentro, interpela, habla, anima, da paz, alegría. Su presencia da vida, es
personal, nos recuerda experiencias comunes, toca el corazón, nos sacude la
tristeza, nos da la paz y nos devuelve a la vida. Seguirá habiendo noches
oscuras en nuestra vida, pero nada nos podrá separar del Amor que se ha manifestado
en nuestra historia por su Resurrección.
Con todos los que creen sin haber visto,
Con todos cuantos buscan sin desfallecer,
creemos y proclamamos
Que en Ti la muerte ha sido vencida,
Que estás vivo y nos precedes en el camino,
Señor tu lo sabes todo ¡Tú sabes que te amo!
Carmen Serrano
jueves, 9 de marzo de 2023
lunes, 27 de febrero de 2023
" A Jesús, debemos seguirlo juntos". Del mensaje del Papa Francisco para la Cuaresma
La Cuaresma marca cada año la vida de los cristianos. 40 días para preparar la Pascua a través de una vida de oración más intensa y esfuerzos por compartir y ayunar. Este año, el Papa Francisco para la Cuaresma 2023 establece el vínculo "entre la ascesis de la Cuaresma y la experiencia sinodal".
Hacia "una transfiguración, personal y eclesial": éste es el camino espiritual al que nos anima el Papa Francisco. Nos recuerda que es el Evangelio de la Transfiguración el que se proclama en el segundo domingo de Cuaresma. Un episodio de la vida de Jesús, en el que Cristo sube a una montaña en compañía de algunos de sus discípulos. Esta imagen de la montaña es para el Papa Francisco una metáfora de los esfuerzos que debemos realizar durante la Cuaresma.
Si la Cuaresma es una experiencia de ascesis, "lo que nos espera al final es sin duda algo maravilloso y sorprendente", "que nos ayudará a comprender mejor la voluntad de Dios y nuestra misión al servicio de su Reino. Debemos entrar poco a poco en una lógica distinta, dejándonos enseñar por Dios".
Vivir la Cuaresma como experiencia sinodal. "A Jesús debemos seguirlo juntos", dice el Papa. Ser "artesanos de la sinodalidad”. Y para ello da dos indicaciones, dos caminos. En primer lugar, la escucha: a Cristo -mediante la lectura de las Sagradas Escrituras- y entre nosotros. Escuchar a Cristo implica también escuchar a los hermanos en la Iglesia, esa escucha recíproca, es el objetivo.
No tener miedo a afrontar la realidad es otro aspecto en el que insiste el Papa. Invita a “no refugiarse en una religiosidad hecha de acontecimientos extraordinarios, de experiencias sugestivas, por miedo a afrontar la realidad con sus esfuerzos cotidianos, sus dificultades y sus contradicciones". El Papa recuerda que se trata de ser "artesanos de la sinodalidad en la vida ordinaria de nuestras comunidades".
jueves, 9 de febrero de 2023
Invitación a celebrar, agradecer y conmemorar
Un año 2023-2024 para celebrar un CENTENARIO
Desde el 11 de enero 2023, toda
la INSTITUCIÓN TERESIANA, está celebrando su primer Centenario de la Aprobación
Pontificia.
Un centenario de puertas abiertas y sobre todo de memoria agradecida y de esperanza.
La aprobación Pontificia de la Institución Teresiana como Asociación de fieles laicos transciende la misma Institución. La Iglesia acogía los nuevos gérmenes de vida y evangelización que apuntaban en ella con entusiasta generosidad.
Con ella se abre un camino nuevo, un modo nuevo de dialogar con el mundo, haciendo posible la encarnación de una vida de creyentes en medio de las estructuras de la sociedad.
¿Qué puede significar este Centenario para la Institución Teresiana? La exigencia de una fidelidad creativa, en la vivencia de la vocación laical, en el diálogo entre fe y ciencia, en la apertura a las aportaciones de otras culturas, a la llamada evangelizadora…
Siendo S. Pedro Poveda un hijo
de su tiempo, miró más allá de su época y se adelantó a su tiempo, fue una
persona capaz de innovar, de buscar caminos nuevos para un laicado
comprometido, descubrió el potencial de las mujeres y contó con ellas sin
descartar un movimiento en el que mujeres y hombres, al estilo de los primeros
cristianos, fuesen sal y luz en el apasionante mundo de la educación y la
cultura.
Celebremos, celebremos los cien
años de “La idea buena”.
Repitamos con el salmista “ El
Señor ha estado grande con nosotros y estamos alegres” Sal.125,3
Mariana y Carmen
domingo, 29 de enero de 2023
Acercarnos a la realidad de la Iglesia hoy
viernes, 27 de enero de 2023
domingo, 22 de enero de 2023
martes, 10 de enero de 2023
miércoles, 4 de enero de 2023
La ternura del cuidado
Queremos ofrecer a
las personas amigas del CC Dari y lectoras de este blog, nuestros mejores
deseos para 2023, con palabras del Papa Francisco, en el Ángelus del primero de año. ![]()
"Mientras todavía contemplamos a María en la gruta donde nació Jesús, podemos preguntarnos: ¿Con qué lenguaje nos habla la Virgen Santa? ¿Cómo habla María? ¿Qué podemos aprender de ella para este año que comienza? Podemos decir: “Nuestra Señora, enséñanos qué debemos hacer, en este año….Ella acoge con sorpresa el misterio que vive, custodia todo en su corazón y, sobre todo, se preocupa del Niño, que —dice el Evangelio— estaba «acostado en el pesebre» (Lc 2,16). Este verbo “acostar” significa colocar con cuidado. Este es el lenguaje típico de la maternidad: la ternura del cuidado.
María lleva en su vientre la vida y nos recuerda que, si queremos realmente que el nuevo año sea bueno, si queremos reconstruir la esperanza, hay que abandonar los lenguajes, los gestos y las decisiones inspiradas en el egoísmo y aprender el lenguaje del amor, que es cuidado. Cuidar es un lenguaje nuevo, que va contra los lenguajes del egoísmo. Este es el compromiso: cuidar nuestra vida —cada uno de nosotros debe cuidar de su propia vida—; cuidar de nuestro tiempo, de nuestra alma; cuidar la creación y el ambiente en el que vivimos; y, aún es más, cuidar a nuestro prójimo, a aquellos a los que el Señor nos ha puesto al lado, como también a los hermanos y a las hermanas que están necesitados e interpelan nuestra atención y nuestra compasión. Mirando a la Virgen con el Niño, mientras cuida del Niño, nosotros aprendemos a cuidar de los demás, y también de nosotros mismos, cuidando la salud interior, la vida espiritual, la caridad.
Pedimos a la Madre de Dios, para que en esta época contaminada por la desconfianza y por la indiferencia, nos haga capaces de compasión y de cuidado - capaces de tener compasión y de cuidar - capaces de conmoverse y detenerse ante el otro cuantas veces sea necesario".





