jueves, 13 de agosto de 2026

Un regalo. En tiempo de verano.


“El perfume y el incienso alegran el corazón; la dulzura de la amistad fortalece el ánimo”(Proverbios 18:24).

Este texto de Proverbios expresa muy bien la experiencia vivida unos días, pocos, porque la vida me ha llevado a otros cuidados.

Pocos pero intensos y agradecidos.

Hay ocasiones en los que vives cómo la capacidad de acogida de las personas es grande, sorprendente, delicada, viva en los pequeños detalles, en los espacios de libertad, en percibir como si todo te perteneciera, siendo nada tuyo.

Una casa de puertas abiertas.

Recuerdo el precioso texto de Josep María Esquirol en su libro: “La resistencia íntima” sobre la experiencia de volver a casa, donde describe la casa y el tú. La casa como resguardo y el tú como abrigo.

Pequeñas experiencias que dinamizan la vida, que alientan, que enseñan.

Los veranos no solo traen un calor sofocante, sino pequeñas ocasiones en las que es posible saborear la vida.

Mariana Báez 

miércoles, 12 de agosto de 2026

Meditar frente al mar

 

…”Vino primero un huracán tan violento que hendía los cerros y quebraba las rocas delante de Yahvé. Pero Yahvé no estaba en el huracán. Después hubo un terremoto, pero Yahvé no estaba en el terremoto. Después brilló un rayo, pero Yahvé no estaba en el rayo. Y después del rayo se sintió el murmullo de una suave brisa. Elías al oírlo se tapó la cara con su manto, salió de la cueva y se paró a su entrada…”1Re,19, 11-13.

Algunas personas aprovechamos este tiempo de vacaciones para regalarnos espacios naturales que nos sumerjan en entornos que actúen como remedio a nuestras mentes deseosas de calma, sosiego, paz...

Contemplar el mar tiene una efecto pacificador. El mar como la vida, no se deja controlar. Sólo podemos entregarnos, soltar el miedo y confiar, aunque el oleaje se vuelva un reto . “La confianza y nada mas que la confianza nos debe conducir al Amor” decía Santa Teresita.

El mar en su inmensidad es espejo del misterio de Dios y de los interrogantes del ser humano, nos invita a detener el paso, a dejar de lado el ruido cotidiano, a contemplar, a escuchar, a soltar las amarras…nos coloca en "nuestra propia finitud y límites".

“Mi alma se parece al mar

tiene olas y tempestades; pero en sus profundidades

muchas perlas se han de hallar.” Heinrich Heine

Carmen Serrano