“El perfume y el incienso alegran el corazón; la dulzura de la amistad fortalece el ánimo”(Proverbios 18:24).
Este texto de Proverbios expresa muy bien la
experiencia vivida unos días, pocos, porque la vida me ha llevado a otros
cuidados.
Pocos pero intensos y agradecidos.
Hay ocasiones en los que vives cómo la
capacidad de acogida de las personas es grande, sorprendente, delicada, viva en
los pequeños detalles, en los espacios de libertad, en percibir como si todo te
perteneciera, siendo nada tuyo.
Una casa de puertas abiertas.
Recuerdo el precioso texto de Josep María Esquirol en su libro: “La resistencia íntima” sobre la experiencia de volver a
casa, donde describe la casa y el tú. La casa como resguardo y el tú como abrigo.
Pequeñas experiencias que dinamizan la vida,
que alientan, que enseñan.
Los veranos no solo traen un calor
sofocante, sino pequeñas ocasiones en las que es posible saborear la vida.
Mariana Báez

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