“Donde está el infierno, allí está Dios”
San Juan (19:31-37) 31Entonces los judíos, por cuanto era la preparación de la pascua, a fin de que los cuerpos no quedasen en la cruz en el sábado (pues aquel sábado era de gran solemnidad), rogaron a Pilato que se les quebrasen las piernas, y fuesen quitados de allí. 32 Vinieron, pues, los soldados, y quebraron las piernas al primero, y asimismo al otro que había sido crucificado con él. 33 Mas cuando llegaron a Jesús, como le vieron ya muerto, no le quebraron las piernas. 34 Pero uno de los soldados le abrió el costado con una lanza, y al instante salió sangre y agua. 35 Y el que lo vio da testimonio, y su testimonio es verdadero; y él sabe que dice verdad, para que también vosotros creáis. 36 Porque estas cosas sucedieron para que se cumpliese la Escritura: No se le quebrará ningún hueso. 37 Y también otra Escritura dice: Mirarán al que traspasaron.
¿Dónde está el infierno? El infierno se encuentra en cualquier lugar donde se desacraliza a la persona humana. ¿Qué significa desacralizar a la persona humana? Significa hacer de la persona un objeto, una cosa. Allí donde la persona humana deja de ser un fin y se convierte en un medio de uso y de abuso, ¡allí está el infierno! Esto nos ayuda a entender el significado de la cruz en tiempos de Jesús: morir crucificado era algo infernal.









