Una Iglesia que es madre va por el camino de la ternura. Conoce el lenguaje
de tanta sabiduría de las caricias, del silencio, de la mirada que sabe de
compasión
En su homilía de la Misa matutina celebrada en la
capilla de la Casa de Santa Marta, el Santo Padre, en la primera
memoria de la Bienaventurada Virgen María, Madre de la Iglesia, recordó que la
primera virtud de una mamá es la ternura
"La Iglesia es femenina", "es madre" y cuando falta
este rasgo que la identifica se convierte "en una asociación de
beneficencia o en un equipo de fútbol". En cambio, cuando "es una Iglesia
masculina", se convierte, tristemente, "en una Iglesia de
solterones", "incapaces de amor, incapaces de fecundidad".
Es la reflexión que ofreció el Pontífice esta mañana en concomitancia con
la memoria litúrgica del día que se celebra, por primera vez, tras la
publicación - del pasado 3 de marzo - del Decreto "Ecclesia
Mater" de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de
los Sacramentos.
En efecto, por voluntad del mismo Pontífice, esta fiesta se celebra el
lunes después de Pentecostés, para "favorecer el crecimiento del sentido
materno de la Iglesia en los pastores, en los religiosos y en los fieles, junto
a la genuina piedad mariana".






